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Invertir en oro - Un informe de Eroski Consumer


En plena crisis financiera, con las Bolsas internacionales instaladas en una gran incertidumbre, son numerosos los inversores que se preguntan sobre una inversión alternativa para estos periodos de recesión económica. Una de estas posibilidades es todo un clásico: la inversión en oro, una interesante opción para quienes deseen obtener la máxima rentabilidad de sus ahorros, incluso a costa de recurrir a mercados que requieren de un conocimiento profundo. Pero conviene tener en cuenta que, aunque el oro es un valor refugio y proporciona seguridad, no aporta dividendos e implica costes adicionales por su mantenimiento y seguridad.

Autor: JOSÉ IGNACIO RECIO
Última actualización: 17 de enero de 2011
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El oro es un activo sin pasivo, perfecto para invertir en situaciones con un alto nivel de endeudamiento. Lo importante es aprovechar las revalorizaciones de los últimos ejercicios (hasta finales de junio de 2010, superó el 15%).

Puede comprarse en forma de lingotes (barras de oro que cuentan con casi el 100% de pureza y cuyos precios oscilan entre 5.000 y 20.000 euros en función de sus medidas) o en títulos de acciones de empresas mineras. También se puede adquirir a través de otras fórmulas, como los certificados de depósitos, los futuros de oro o los cada vez más comercializados fondos de inversión. El ahorrador interesado puede afrontar la inversión desde diversas perspectivas y ésta es una de las principales ventajas del metal dorado para los inversores.

Certificados de depósito: constituyen una de las formas más sencillas para adquirir oro físico en el mercado, ya que el comprador de este tipo de certificados es propietario del oro, aunque no lo tenga en su casa ni en ninguna entidad financiera. ¿Qué se consigue con este modo de operar? En primer lugar, abaratar los costes de transporte y mantenimiento que tienen este tipo de operaciones y, en segundo lugar, reducir los riesgos de robo. Estas operaciones están limitadas y no pueden realizarse a través de cualquier entidad financiera, sino que se instrumentalizan por medio de bancos de inversión de alta gama especializados en este tipo de operaciones.

Futuros sobre el oro: una de las particularidades de esta operación es que el diferencial entre compra y venta es mínimo. Tiene algunas ventajas, como ser un producto asimilable por el pequeño y mediano inversor, pero al igual que sucede con otros activos financieros más tradicionales, hay que estar pendiente de las fechas de vencimiento, cotizaciones...

Fondos de inversión: es la más usual entre todas las formas de inversión. Son fondos que invierten en acciones de compañías mineras. No obstante, debido a su escasa implantación en el panorama financiero, es una opción más arriesgada que la basada en empresas que cotizan en el Ibex-35 o en el Dow Jones, por citar algunos ejemplos. Su futura rentabilidad depende del momento para entrar en estos fondos y también en su salida, como en la renta variable tradicional. Puede ser una opción válida para épocas de crisis, en especial en los periodos alcistas, cuando la rentabilidad de los fondos de oro es mayor que la de otros.

Valoración de su contratación

El oro es el único activo financiero que no está bajo el control de los gobiernos, aunque su contratación es más atractiva debido al papel que desempeña como valor refugio en los periodos de incertidumbre y recesión económica, por encima de los proporcionados por otros activos financieros. La compra de este metal precioso, a través de sus diferentes modalidades, crece de forma notable en momentos de crisis financiera. Son muchos los brokers internacionales que toman posiciones. Además, es una inversión que proporciona una alta liquidez y que permite comprar y vender sin esperas ni penalizaciones.

El aumento en el precio del metal precioso genera beneficios que incluso superan los dos dígitos, hasta el punto de convertirse en una de las inversiones más rentables de los últimos años, por encima de la renta variable, el mercado de bonos u otro tipo de inversiones más o menos tradicionales. El oro se defiende bien tanto en escenarios inflacionistas como deflacionistas, y es un activo "descorrelacionado" de la evolución del dólar.

Proporciona liquidez y permite comprar y vender sin esperas ni penalizaciones

Si bien la inversión en oro tiene muchas ventajas, no pueden dejarse de lado algunos inconvenientes como el hecho de que no proporciona ningún tipo de dividendos (como ocurre con la compra de títulos en Bolsa). Además, tiene un mantenimiento complejo, ya sea porque puede robarse o por el coste adicional que implica depositarlo en las cajas fuertes que tienen los bancos, un desembolso que encarece de forma notable la inversión realizada. Otro aspecto que puede retraer al pequeño y mediano inversor es el desconocimiento acerca de este mercado financiero, desde cómo contratarlo, a los productos que ofrece el mercado y los pilares en que se basa la evolución de su mercado.

Uno de los mayores problemas derivados de su contratación es encontrar una entidad que trabaje en esta clase de mercado. Por lo general, los más proclives a ofrecerlas son los grandes grupos bancarios internacionales, así como cierto sector de la banca nacional muy especializado que dispone de departamentos cualificados para operar con estos productos.

Antes de decidirse a invertir en oro, es primordial consultar esta decisión con los expertos de este mercado a través de alguna entidad o intermediario financiero, que serán quienes dictaminen la idoneidad o no de utilizar estos canales, en función de las necesidades de cada cliente. Lo más aconsejable para los inversores que desconozcan este mercado es abstenerse de invertir, ya que cada producto (compra física, certificado de depósitos o futuros) tiene una compleja mecánica, que debe manejarse de manera adecuada por especialistas.

NO SE PAGA IVA

Uno de los mayores atractivos de la compra de oro para los inversores es que está exenta de IVA. En efecto, la exención del Impuesto sobre el Valor Añadido está estipulada en todas las inversiones que se realicen en el metal amarillo según consta en el Capítulo V de Régimen Especial del Oro de Inversión, en el artículo 140 de la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido 37/1992.

A efectos prácticos, esto quiere decir que frente a otros bienes, el oro carece de recargo por este concepto. Pero, además, el inversor se puede beneficiar también del hecho de que el aumento de la oferta monetaria hace que el papel dinero pierda valor de manera progresiva, algo que no sucede con este metal precioso, ya que no se devalúa.

Fuente: Eroski Consumer

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