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Perspectivas Microeconómicas - Estudio Adolfo Ruiz & Asociados


Enviado por Paco desde Madrid.
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Extractos del
Informe sobre economía, management y negocios - N° 153– Marzo 2012
Juncal 1966, 4° Of. C [1124] Buenos Aires, Argentina
Te/Fx: [054-1] 4811-2377 - e-mail: perspectivasmicroeconomicas@fibertel.com.ar
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Choque de trenes demográfico, en cámara lenta: envejecimiento, natalidad, migraciones[1].
por Ernesto Firmenich Bianchi*
Hace 200 años, Thomas Malthus[2] pronosticó que la producción de alimentos no alcanzaría para cubrir las necesidades de una población de 1.000 millones de habitantes. []Se estima que, en el año 2024, la población mundial alcanzará los 8.000 millones y que esta población será la mejor alimentada en toda la historia de la humanidad. Hoy, el problema es muy distinto. La población de 65 años en adelante constituye casi una quinta parte de los habitantes de muchos países europeos, y esta proporción va en aumento. Y, para el año 2050, en muchos países habrá solamente uno, dos, ó tres trabajadores activos por cada pasivo.
I. Algunas proyecciones de la población
Alrededor del año 1800, la población mundial alcanzó los primeros mil millones. El siglo XX comenzó con 1.600 millones de habitantes y finalizó con 6.100 millones. La humanidad comenzó a crecer en forma sostenida después de la primera guerra mundial y a partir del control de plagas que hasta entonces habían producido grandes olas de mortandad en el mundo. Mejoras en las condiciones de higiene de la población y en la provisión de agua potable, además de los progresos en medicina y cuidado de la salud, produjeron este cambio notable en el incremento de las tasas de población mundial. Durante los últimos 40 años la población mundial viene creciendo a razón de 1000 millones cada doce años; se estima que para pasar de 7.000 a 8.000 millones quizás demorará sólo 13 años[3].
...
El mayor aporte al crecimiento de la población mundial lo hacen los países menos desarrollados que pasarán en 40 años de una población de 857 millones a 2.084 millones de habitantes, o sea un 143% más, mientras los países más ricos sumarán en igual período 90 millones más, apenas un 7,3% más.

II. Migraciones
Como sostuviéramos en un anterior número de Perspectivas Microeconómicas[4], desde los tiempos más remotos los seres humanos fueron nómades. Tuvieron que pasar muchas generaciones para que los clanes aprendieran a conocer las estaciones del tiempo, los cambios de temperaturas y los períodos de fertilidad. Ante la incertidumbre, los clanes migraban en una búsqueda de prueba y error.
Las migraciones humanas prehistóricas del período paleolítico, constituyeron el primer proceso efectivo en la expansión de la humanidad hace más de 60.000 años, tomando en cuenta el origen africano de los humanos modernos. Posteriormente, la revolución del período neolítica -hace unos 9.000 años-, que consistió básicamente en el desarrollo de la agricultura intensiva bajo riego, trajo consigo un desplazamiento enorme de la población en los continentes africano y asiático primero, y europeo y americano después, en el que millones de personas abandonaron su modo de vida nómada para hacerse sedentarios[5].
Los comienzos de la Edad Moderna marcan el inicio de los viajes de descubrimiento, la formación de Imperios de ultramar, la colonización de otros continentes y países por parte, principalmente, de los países europeos. El desarrollo de la navegación dio lugar a unos desplazamientos masivos de millones de personas que, al mismo tiempo que dieron origen a una verdadera despoblación en muchos países europeos, sirvieron para fundar y poblar muchos países nuevos, sobre todo en América. El desarrollo de la Revolución Industrial dio origen al mayor proceso migratorio de toda la historia –el que probablemente no ha terminado aún, sino que está tomando nuevas formas- y constituyó lo que se ha llamado éxodo rural, que involucró a miles de millones de campesinos en todo el mundo que fueron dando origen, a su vez, al crecimiento descontrolado y excesivo de ciudades enormes. La Gran Emigración europea (1800-1950). Relacionado con el éxodo rural desde comienzos del siglo XIX y durante casi un siglo y medio, millones de europeos pobres emigraron principalmente hacia América y Australia.
A partir de 1950 en adelante se ha venido desarrollando un proceso emigratorio de dimensiones incalculables en los países del Tercer Mundo, especialmente en los más poblados. También relacionado con el éxodo rural, que en el Tercer Mundo comenzó después que en Europa, millones de personas de los países no desarrollados iniciaron un proceso de migraciones hacia Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón y Australia, principalmente.
Las migraciones constituyen un fenómeno demográfico sumamente complejo que responde a causas diversas y muy difíciles de determinar, en especial porque debido a las migraciones irregulares o disfrazadas de actividades turísticas o de otra índole, los datos cuantitativos son difíciles de obtener, especialmente en el caso de los países subdesarrollados. Responden a la inquietud generalizada de los seres humanos de buscar siempre un mejor lugar para vivir ya que, como señala Pierre George: La fuente de desigualdad más inevitable (ineluctable en el original) entre los hombres es su lugar de nacimiento y con las migraciones se intenta superar esa desigualdad. Las principales causas de las migraciones son: políticas, culturales, socio-económicas, familiares, conflictos internacionales, guerras civiles o catástrofes generalizadas.
Si bien actualmente la cantidad de migrantes internacionales no es significativa (la ONU calcula entre 200 y 220 millones de emigrantes que se instalan por un “largo período de tiempo”, algo así como el 3,5% de la población mundial), la migración es un fenómeno con tendencia creciente, gracias a los medios de comunicación y de transporte modernos, y algunos datos indican que aumenta a una tasa de 1,9% en promedio anual. Cabe destacar, que el número de países receptores de inmigración es de alrededor de 40.
· Consecuencias de las migraciones
a) Consecuencias positivas
1. Para el país emisor
· Se alivian problemas de superpoblación en el país originario.
· Se logra mayor homogeneidad cultural y política (los descontentos emigran antes).
· Disminuye la presión demográfica sobre los recursos existentes.
· Reduce el desempleo y, por lo tanto, incrementa la productividad laboral.
· Se reciben remesas de dinero de los emigrados.
· Se suelen iniciar un intercambio comercial con los países receptores.
2. Para el país receptor
· En su mayor parte los inmigrantes constituyen “clase activa” (sin niños, ni jubilados).
· Ellos suelen tener alguna especialización laboral, técnica o científica.
· Se incrementa la diversidad cultural y artística.
· Rejuvenece la población total y mejora la pirámide etárea.
· Suelen ocuparse de tareas despreciadas por la población nativa.
· Incrementa el mercado interno de consumo.
· La masa inmigratoria opera como un reducidor del piso salarial, mejorando la productividad.
b) Consecuencias negativas
3. Para el país emisor
· Se producen fracturas de las familias y se altera el equilibrio psicológico social.
· Disminuye la importancia de la clase económicamente activa.
· Se produce una caída del PBI y disminuye del consumo interno.
· Se reduce la mano de obra especializada, técnica y científica.
4. Para el país receptor
· Se desequilibra la estructura de población según sexo (la mayoría son hombres).
· Surgen problemas de heterogeneidad cultural y familiar.
· Se fomenta el proceso de ghetificación y de marginamiento de minorías.
· Exige inversiones adicionales en servicios públicos, por mayor demanda.
· Se incrementan los costos de educación y salud pública.
III. Envejecimiento poblacional
La expectativa de vida se ha incrementado constantemente durante el siglo XX. Sus causas fueron: Primero, por la reducción de muertes prematuras a causa de enfermedades infecciosas y, en segundo lugar, por la mayor cantidad de ejercicios y terapias preventivas reducen muertes por enfermedades cardiovasculares. Para mantener constante el ritmo de crecimiento de la esperanza de vida se hace necesaria una disminución cada vez mayor de los ratios de mortalidad a cada edad. Pese a que las nuevas reducciones de la mortalidad infantil apenas aportan ganancias a la longevidad media, la esperanza de vida mantiene su ritmo de crecimiento debido a la aceleración que ha experimentado el descenso de la mortalidad entre los mayores.
Según Omran-Olshansky-Ault[6], las mejoras en longevidad se deben a la reducción de las muertes causadas por enfermedades infecciosas (gripe, neumonía, bronquitis o viruela) o desnutrición, con mayor incidencia entre los jóvenes. Una vez controladas las enfermedades de origen infeccioso, son más los que alcanzan edades elevadas y comienzan a padecer enfermedades degenerativas (cardiovasculares, cerebrovasculares o cancerosas). Esta mayor longevidad es percibida por los ‘senescentes’, como que pueden continuar desarrollando sus actividades laborales hasta avanzada edad. Por un lado, es interesante como modo de paliar los crecientes gastos de la seguridad social, pero, por el otro, se produce un bloqueo de vacantes laborales atractivas para los jóvenes.
Alimentación y deporte
Sin duda los cambios producidos en el tipo de alimentación y por una mayor dedicación a los deportes durante el siglo XX, han contribuido a mejorar la calidad de vida y a alcanzar una mayor expectativa de vida. Durante la segunda mitad del siglo XX, la población en general se ha preocupado por conocer y difundir los beneficios de una buena alimentación y de la práctica de ejercicios físicos. La población ha mejorado sustancialmente sus dietas y hoy es corriente escuchar a gente común hablar de los beneficios de ingerir proporciones adecuadas de omega 3, grasas anti-edad, antioxidantes, vitaminas, frutas, verduras, fibras, proteínas, alimentos bajos en calorías y grasas saludables, entre otras.
La producción de alimentos ha crecido notablemente, superando el crecimiento vegetativo de la población. La producción de granos, por ejemplo, que representa el 70% de las calorías consumidas por el hombre, ha permitido una mejoría anual del consumo per capita de alrededor del 1%. Los grandes avances científicos y tecnológicos, unidos a la disponibilidad de energía, cambiaron completamente la situación, la que se ha hecho aún más evidente en las décadas transcurridas entre los años 1940 y 1970. Por estos dos factores, no sólo la productividad por hectárea aumentó substantivamente, sino que fue posible también aumentar notablemente las áreas cultivadas. Se calcula que entre el año 1870 y 1980, la tierra cultivable aumentó en un 4.660%[7].
Este proceso comenzó en la década de 1960 y se ha denominado "la Revolución Verde". En los últimos años esta verdadera revolución se ha acentuado gracias al cultivo de soja transgénica y la incorporación de la técnica de siembra directa. En conclusión, el hombre está mejor alimentado y conoce mucho mas acerca del valor proteico de los alimentos que ingiere. Ha aprendido a balancear mejor su dieta y a alimentarse en forma sana, lo cual le asegura un mejor estado de salud y mayor expectativa de vida. Hoy nadie duda que la actividad física y el ejercicio, realizados de forma moderada y médicamente controlados, inciden de forma positiva sobre la salud y el estado de bienestar general de las personas. Los entusiastas del ejercicio consideran una extensión de la proyección de vida como argumento a favor del ejercicio regular, otros ven que el costo de oportunidad significa gastar en el gimnasio una parte importante de los años agregados y los adultos jóvenes perciben una recompensa distante 40-50 años. La Educación Física alcanza su institucionalización como asignatura del sistema escolar a fines del siglo XIX de la mano de los métodos gimnásticos.
Calidad de vida
El interés por la calidad de vida ha existido desde tiempos inmemorables. Sin embargo, la aparición del concepto como tal y la preocupación por la evaluación sistemática y científica del mismo es relativamente reciente. La idea comienza a popularizarse en los ‘60 hasta convertirse hoy en un concepto utilizado en ámbitos muy diversos, como la salud, la salud mental, la educación, la economía, la política y el mundo de los servicios en general.
Basados en nuevas visiones de desarrollo han surgido indicadores de ‘Calidad de Vida’ como el “Índice de desarrollo humano” –IDH-, creado por Naciones Unidas; se agregan diferentes características de privación para obtener una medida sobre el grado de pobreza y se miran factores esenciales de la vida humana como: longevidad, conocimientos, participación política, acceso al trabajo. El índice de Nottingham[8], observa 30 ítems, incluyendo: energía, dolor, reacciones emocionales o afectivas, sueño, aislamiento social, y movilidad física. El concepto calidad de vida es relativo, como lo son otros (bienestar, felicidad, etc.). Resulta evidente que hay muchos condicionamientos que influyen en este aspecto (físicos, psíquicos, sociales, espirituales, culturales, filosóficos, médicos, etc.) y que tienen mucho que ver con la valoración que la persona haga sobre sí misma. La persona promedio se enfrenta a algunos tipos de discapacidades crónicas en los 8-10 años finales de su vida. Durante este período cualquier cantidad de años agregados será de pobre calidad.[9]
Natalidad
Se producen 267 nacimientos por minuto; 27 en los países desarrollados y 240 en el resto. O sea que de los 140 millones de nacimientos anuales el 10% se produce en los países ricos y el 90% en los menos desarrollados, al tiempo que de las 108 muertes por minuto producidas en el mundo, 23 de ellas se producen en los países más ricos y 85 en el resto. Como ya comentamos, las sociedades modernas han optado por disminuir los índices de natalidad. La tasa total de fecundidad mundial es del 2,5. Oscila entre 1,7 en países más desarrollados y 4,5 en los países menos desarrollados. Los nacimientos anuales cada 1000 habitantes son 20, variando desde 11 en países ricos hasta 35 en los mas pobres. Esto produce una tasa general de incremento de la población mundial del 1,2%; que va desde 0.2 en los países del primer mundo hasta 2.3 en los más pobres. Argentina produce 18 nacimientos cada 1000 habitantes y un incremento anual del 1% de su población total.
Como ya se dijo, en la actualidad la esperanza de vida promedio es de 69 años y nuevamente se aprecia una gran dispersión. Mientras en los países más ricos la esperanza de vida al nacer es de 77 años, en los más pobres es un 30 % inferior, 21 años menos. En Argentina la esperanza de vida al nacer es de 75 años, apenas dos años menos que en los países más desarrollados.
La mortalidad infantil es uno de los problemas más graves aún no resueltos en los países subdesarrollados. Cada año se producen 6.383.531, de los cuales 6.303.398, o sea el 98,7% son en los países pobres, donde mueren 12 niños cada minuto. El índice promedio mundial de mortalidad infantil es de 46. En los países ricos 6 y en el resto 50, pero en los países más pobres ese índice es de 81 o sea trece veces y media más que en los países ricos. La Argentina tampoco cumple un papel muy lucido ya que con un índice de 13.3 más que duplica a los países desarrollados.
Dificultades que supone el envejecimiento de la población
Según los datos disponibles, la población de 65 años en adelante ya constituye casi una quinta parte de los habitantes de muchos países europeos y esta proporción va en aumento. Los autores, Kevin Kinsella, de la Oficina del Censo de los EEUU y David Phillips, de la Universidad de Lingnan, Hong Kong, dicen que dentro de poco en muchos países industrializados habrá más abuelos que nietos. Por otra parte, los países en desarrollo también están viendo envejecer a sus poblaciones, lo que causa nuevos problemas para las sociedades que no cuentan con buenos sistemas de asistencia pública. Se estima que para el año 2050; 1200 millones de los casi 1500 millones de personas de 65 años o más, a nivel mundial, residirán en los países menos desarrollados.
El envejecimiento demográfico es consecuencia de las bajas tasas de natalidad -por decisión de las parejas que por diversas razones prefieren familias mas reducidas- y de las mejoras en sanidad y avances médicos que permiten que la población viva más años. También mejoras en las condiciones de trabajo y un mayor cuidado de la salud por parte de la población incide fuertemente para aumentar la longevidad. Italia es el principal país de población “vieja”, (casi el 20% de su población tiene 65 ó más años de edad), seguido muy de cerca por Japón, Grecia y Alemania. Muchos gobiernos están preocupados por las dificultades sociales y económicas que conlleva el incremento en la proporción de habitantes en edad de jubilación, comparado con los de edad productiva, pero Kinsella y Phillips indican que los analistas ven pocas posibilidades de reducir esta tendencia. Las parejas en Europa y Japón tendrían que tener muchos más hijos de los que ahora tienen para interrumpir el impulso actual que lleva al envejecimiento demográfico y si bien la inmigración puede ralentizar el proceso, no lo contrarrestará a no ser que proceda a una escala de tal magnitud que no sería viable en términos económicos, políticos y sociales.[10]
Para 2030 en Europa la población mayor de 65 años será el 23.5% y en EEUU el 20.0 % y los mayores de 80 años serán el 6.4 % y 5.4% de la población respectivamente. Se espera que la población de edad avanzada aumente más del triple entre 2000 y 2030. Esto significa un constante incremento en los costos de la seguridad social. Por ejemplo, en EEUU (Medicare + Seguro social) representarán en 2010 el 8.4%; en 2030 el 12.5% y en 2050 el 14.5% del PBI.
El indicador denominado ‘tasa de sustento para ancianos’, se calcula como la cantidad de personas en edad de trabajar –entre 15 y 64 años- dividido por la cantidad de personas de 65 años ó mas. En el año 2010 este indicador era para Europa y Japón menos de 5 y para Argentina, Brasil y EEUU entre 5 y 10. Para el año 2050 dichos valores serán: para Japón 1; Francia 2 y para China y EEUU 3. Habrá solamente 1, 2, ó 3 trabajadores activos por cada pasivo, respectivamente. Las cuatro tendencias que más resalta el estudio mencionado son:
Ø El mundo está experimentando un rápido incremento en el número de “personas realmente viejas” (de 80 y más años de edad).
Ø Los sistemas tradicionales de apoyo familiar para la gente mayor están desapareciendo en muchos países, debido a que las familias son más pequeñas y a la alta movilidad de la población.
Ø Cada vez hay más gente mayor en todo el mundo que vive sola (en Suecia, el Reino Unido y Dinamarca, alcanza a más de un tercio de la población de la tercera edad).
Ø Hay muchas más mujeres mayores que hombres a nivel mundial. En Rusia existen 46 hombres por cada 100 mujeres de 65 ó más años de edad, y en EEUU la proporción es de 71 por cada 100 mujeres[11].
Por último, digamos que todos los indicadores analizados han mejorado; se han eliminado plagas causantes de grandes hecatombes; se han registrado sensibles avances en atención médica, deportes, alimentación y trabajo; pero una de las causas de las constantes migraciones de países pobres a otros más ricos es la gran diferencia existente entre estos indicadores en los distintos países. Un indicador de estas diferencias, es el ingreso per cápita medido en dólares. Mientras los países ricos muestran un Ingreso per Cápita de u$s 32.370 y los intermedios u$s 5.150; los países más pobres sólo alcanzan a u$s 1.240 (o sea, u$s 3,40 diarios por persona), un desafío que, sin duda, la humanidad deberá resolver a corto plazo⌂.
Marzo, 2012
(*) Licenciado en Comercialización. Consultor Asociado de AFV Lindey Consulting.
[1] “La física del futuro”, por Michio Kaku, Random House Mondadori S.A., 2011, pg.122.
[2] Ensayo sobre el principio de la población (An Essay on the Principle of Population) -1798 Thomas Robert Malthus (1766 - 1834) clérigo anglicano y erudito británico.
[3] “Population Reference Bureau”, Cuadro de datos de la población mundial – 2010.
[4] “Se necesitará una política de empleo a mediano plazo, si se quiere evitar un drama”, N° 148, octubre de 2011.
[5] Fuente: www.wikipedia.com. Idem párrafos siguientes.
[6] Omran, Abdel R. “The epidemiologic transition”. The Milbank Memorial Fund Quarterly, 1971, vol. 49, n°. 4, pg. 509-538.
Olshansky, S. Jay y Ault, A. Brian. “The fourth stage of epidemiologic transition: The age of delayed degenerative diseases”. The Milbank Memorial Fund Quarterly, 1986, vol. 64, n° 3, pg. 355-391.
[7] W. B. Meyer y B. L. Turner. Annu. Rev. Eco/. Syst. Vol. 23, 1993, pg. 39.
[8] Hunt et al., 1980- “Journal of Epidemiology and Community Health” 34-: 281-286
[9] Shephard Roy J., “Ejercicio, Envejecimiento y Calidad de Vida.” 1994.
[10] “Global Aging: The Challenge of Success” El envejecimiento mundial de la población: La problemática del éxito.
[11] Mederios Kent, Mary “Las dificultades que supone el envejecimiento de la población para todos los países” (Marzo 2005).
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**Visita: http://bohemiaylibre.blogspot.com

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